Atención plena

Sobre mindfulness

peces con pie

Nuestra mente es un sistema complejo y, diríamos, arbitrario, que genera de una forma abrupta, ininterrumpida, involuntaria, descontrolada un torrente interminable de pensamientos, deseos, emociones y que apenas ha evolucionado en los últimos años. Si a esto añadimos una sociedad híper-estimulada, híper-conectada, con un desarrollo exponencial del conocimiento, de la tecnología, con revoluciones científicas que se encabalgan unas con otras y con una rapidez inusitada en los cambios que la gestión de nuestra mente, la gestión de la atención plena se hace indispensable en nuestras sociedades posmodernas.

En este contexto, ser capaces de gestionar nuestra mente, en concreto de “negociar” con nosotros mismos dónde dirigimos nuestra atención se presenta como un elemento diferencial a la hora de reparar nuestros estados físicos y psicológicos, mejorando así nuestra vida personal, familiar, social y también profesional.

La atención es un proceso psicológico limitado que nos proporciona la capacidad de (más…)

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Sobre la atención

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Zabaleta

Zabaleta

Solo acallando la mente es posible encontrar la salida del laberinto (Vicente Simón).

Vivimos en un tiempo, en una sociedad donde la híper-estimulación de nuestra mente, con la distracción que eso conlleva, nos hace funcionar con la atención desatendida, con el piloto automático de pensamientos y acciones encendido yendo del pasado al futuro sin detenernos en el presente, el único momento que existe y que es el regalo de la vida.

La atención es un proceso psicológico que nos proporciona la posibilidad de atender ciertos estímulos de forma selectiva que conlleva un estado concentrativo o focalizado, junto con la habilidad que esto conlleva, y una capacidad limitada de procesamiento de información. También podría entenderse como un sistema de control para orientar los procesos mentales.

En cuanto a la tipología y funciones de la atención, Constanza Calatayud y María Elvira Vague, nos proponen tres tipos: la atención selectiva, la atención mantenida y la atención dividida. Con la primera, con la selectiva, conseguimos seleccionar la información relevante y focalizar nuestros recursos mentales en un aspecto concreto del ambiente, prescindiendo del resto de estímulos, en la realización de un quehacer determinado.

La concentración, o atención mantenida, se construye con la habilidad para tener en cuenta toda la información para acometer una actividad, gestionando las distracciones y las caídas de la (más…)