Hay otro elemento que pertenece al ego, esbozado este en otro post anterior, y que marca el devenir automático de nuestra mente: las emociones.
Emociones referidas no a esos impulsos, esos patrones de respuesta y pensamiento cuasi automáticos que nos generan las cosas cotidianas de la vida, que nos generan todos nuestros sentidos exteroceptivos (vista, oído, tacto, gusto y olfato), sin tan siquiera los interocpetivos. Estas respuestas emociones están más ligadas a la evolución y en este momento me gustaría darlas como necesarias, como posibles generadoras de placer o displacer pero no de sufrimiento.
A las que me refiero, son a las que anidan en nuestro inconsciente, en nuestra memoria, en, como decía el maestro en un retiro de meditación, en nuestras células y que conforma nuestra emocionalidad de fondo, como ya apuntaba Antonio Damasio. Me refiero a las que se generan con un estímulo que proviene de la mente y que a su vez generan más pensamiento, que generan sufrimiento.
Una emocionalidad que sin saber muy bien ni cómo ni por qué te atrapan en un momento dado a traición, sin apenas justificación, sin avisar. Una emocionalidad que está fundamental mente generada por los pensamientos y que como pensamos que nos constituye nos atrapa. Unos pensamientos que en la identificación automática que hacemos reuniendo SER con PENSAR también rumiamos que esas emociones también son lo que somos, que nosotros somos ellas… en lugar de observar cómo se produce el fenómeno emocional en nuestro cuerpo y observar también de qué pensamientos genera, lo que no haría conscientes del proceso y no lo padeceríamos con un suceso. (más…)
La Pontifica Universidad Javeriana tiene como objetivo principal para este encuentro Lograr un espacio de análisis y reflexión en donde la generación y la transferencia de conocimiento actúen dentro del marco de la creatividad y la innovación empresarial, en un modelo de gestión centrado en las personas, que motive a desarrollar diferentes maneras de pensar, actuar, construir y comunicar. Así mismo, construir un punto de encuentro Javeriano que promueva el desarrollo organizacional y que sea dirigido a empresarios, investigadores, egresados y estudiantes, que fomente el nuevo emprendimiento y el liderazgo adaptativo conducente a la competitividad.
En el congreso, que constará de conferencias plenarias, talleres y encuentros más reducidos con diferentes grupos de interés y en un ambiente más relajado, han pensado, yo creo que muy influenciados por el doctor Yovanni Castro Nieto, algo más que un amigo para mí, que sea uno de los conferencistas del evento y uno de los facilitadores del taller Desarrollo de la inteligencia emocional fundamentada en valores para fortalecer la prevalencia del emprendimiento.
El ego es la identificación que hacemos con todas aquellos elementos que pensamos que nos identifican y definen. Nuestro sexo, comportamiento de género, identidad sexual, nacionalidad, adicciones, formación, edad, trabajo, amistades, posesiones, nivel social, lugar de residencia, estilo de vida, los distintos roles familiares como hijo, padre, abuelo, de enfermos… sean reales e imaginarios.
El ego es también nuestro intérprete, la voz en la cabeza que nos va traduciendo de forma automática toda la información que nos proporciona el cuerpo y nuestro entorno. La que por medio de una valoración inconsciente y consciente, nos dice que lo que nos ocurre es considerado como bueno o malo, agradable o desagradable y como consecuencia genera unos pensamientos y comportamientos acordes a esa valoración realizada en función a las identificaciones anteriormente citadas.
El ego es la identificación que muchas veces tenemos con nuestros procesos mentales y que nos hace pensar que somos lo que pensamos, que nos identificamos con lo que pensamos, que llegamos a creer, como decía Descartes, que pensamos luego existimos, sabiendo de boca de muchos pensadores que Descartes estaba equivocado y que existimos, luego pensamos.
El ego es ese acompañante que nos complica la vida con nosotros mismos y con los demás cuando está demasiado presente en nuestras vidas; que pretende que vivamos con sus normas y apreciaciones; con su conducta y pensamientos automáticos; que no puede vivir con nosotros ni sin nosotros; que no le gusta el cambio yque necesita alimentarse de las miserias humanas, de nuestras emociones más atávicas. (más…)
La ira es una emoción básica, automática, fundamentada en elSistema Nervioso Simpático, rápida, “caliente”, incremental, egótica, social, destructiva, especialmente contagiosa, que genera una rápida identificación con ella, que se alimenta del pasado y te acelera el corazón, te incrementa la tensión muscular. Los pensamientos negativos se potencian así como las muestras de desafecto mucho más rápidamente que el miedo, posicionándote en una opción de defensa y donde el concepto de provocación toma relevancia ante los hechos que se ven como una amenaza.
Una amenaza que se relaciona directamente con el ego, con nuestro ego que es el que se ve amenazado, ultrajado, ofendido. La sientes en la necesidad de acción, en la proliferación de pensamientos negativos, en el ardor de la sangre en la cara, en el acelere del corazón, en la dificultad de concentración, en el impulso a compartirlo con más personas para que se incremente el efecto contra la persona o sistema que consideramos la ha provocado y, sobre todo, en el impulso a actuar de forma automática y poco razonada ante los hechos…te urge intervenir para saciar tus impulsos.
A nivel fisiológico, cuando es desadaptativa y continuada, puede potenciar diferentes trastornos como los cardiovasculares, cáncer, tabaquismo, soriasis, artritis reumatoide y otras enfermedades además de otros trastornos psicológicos. Y he dicho desadaptativa ya que esta emoción, como todas las emociones básicas tienen una función adaptativa necesaria para nuestra supervivencia y que está muy relacionada con nuestra defensa y con la defensa de aquellos que queremos, incluidos también aquellos casos sociales y morales que nos indignan.
Durante su exposición, con una orientación práctica pero desde un enfoque académico, la profesora Martínez realizó una clara exposición de los principios de la Psicología Positiva, incluyendo su aplicación a las organizaciones (POP – Psicología de la Organización Positiva) no solo bajo una premisa humanista sino con una orientación estratégica y competitiva.
Del estrés apuntó las consecuencias negativas de un estrés continuado e intenso recalcando en que es la segunda causa de baja laboral en el Estado y, sin embargo, teniendo una connotación cultural no negativa. Las nuevas profesiones, el tecno-estrés, el incremento de la presión organizativa, más exigencias personales ante la vida, el cambio de roles en el hogar, entre otras cosas, ha incrementado el nivel de estrés en las personas. Además afecta a todas las profesiones, aunque los policías, funcionarios de prisiones, especialistas médicos y controladores aéreos en primer lugar, las personas relacionadas con la producción en segundo y médicos, enfermeras y profesores en tercero son las más afectadas. La orientación positiva a la hora de evaluar nuestra vida, una forma de vida saludable es una forma de vivir y minimizar estos estados.
LA TIENE QUE CONSEGUIR UNO MISMO
CUENTA COSAS POSITIVAS. Isabel Martínez, bajo el marco del estudio científico del funcionamiento óptimo de persona y organizaciones (Psicología Positiva), nos llevó por un sendero hacia salud en el trabajo exponiendo los beneficios de las organizaciones saludables, tanto para sus integrantes como para sus resultados y perfilando sus características. Se habló de optimismo, de satisfacción, de elevación personal, del comportamiento extra rol y ciudadano. También se trató el constructo Capital Psicológico, que incluye la esperanza, el optimismo de nuevo, la autoeficacia y la resiliencia (capacidad de una persona u una organización de superar las dificultades y salir fortalecidos una y otra vez). (más…)
No podemos competir por otra vía. No podemos competir por precio, no podemos competir por calidad ya que ambas etapas ya están superadas en la economía del país: debemos competir por innovación, por conocimiento, por emprendimiento, por trabajo en equipo, por relaciones de calidad. Debemos competir por aquello que surge de las personas que en este entorno económico se convierten en una de las principales claves de la estrategia competitiva de nuestras organizaciones… personas que están dotadas de razón y de emoción. Este es el marco donde se va a sustentar el Curso de Especialización en Capital Social y Liderazgo Colaborativo – CECS. Posgrado de la Universidad de Deusto en colaboración con el Consorcio de Inteligencia Emocional de Euskadi del que ya dimos algunas referencias en un post anterior.
En el primer módulo del curso, Modelos de gestión basados en personas, marcaremos cuáles son algunas de las principales claves de la gestión que se convierten en necesarias para la competitividad actual. La innovación, la gestión por procesos y proyectos, la internacionalización, el conocimiento y sobre todo la orientación a las personas, tanto en su visión interna en el ámbito de los trabajadores como en su visión externa en el apartado de clientes. Orientación al cliente y orientación al desarrollo de todas las personas de la organización son las dos claves principales que marca la investigación realizada por Innobasque entre las empresas vascas.
Un marco de actuación que, además, debe estar encuadrado por la misión, visión y valores de la empresa, todos ellos referidos a los principios de los que más se habla pero que, quizás, menos se trabajaban: los principios éticos. Una ética que debe guiar la construcción de los valores por los que se rige la empresa. Una ética que se debe construir con principio filosóficos orientados a conseguir una competitividad sostenible y socialmente responsable. Una ética que debe ser explicada y entendida de forma somera para que forme parte del ADN de la empresa. Unos principios que, como no podría ser menos, formarán parte del CECS en su módulo introductorio.
Y cuando hablamos de personas, de competitividad y de ética, no podemos olvidarnos de un elemento que ha marcado un antes y un después en la evolución del ser humano y que hoy en día se presenta como un componente fundamental para su compresión y dentro del ámbito organizativo para su gestión: su emocionalidad, su inteligencia emocional. Los estudios que sobre todo desde los años 90 se están realizando sobre el funcionamiento del cerebro humano apuntan hacia un nuevo paradigma para el conocimiento de nuestro comportamiento, de nuestra forma de pensar, de actuar y de sentir: la unión de razón y emoción en todos los procesos mentales. Por lo tanto, si marcamos como claves competitivas a las personas, a los clientes y a los trabajadores, deberemos entender sus mecanismos de pensamiento y de acción para de esta forma poder gestionarlos de una forma inteligente, emocionalmente inteligente, para conseguir que quieran dar lo mejor de sí mismos. Una emocionalidad de que no solo se tratará en el primer módulo del CECS sino que configura una transversalidad a todo el curso aportando un valor diferencial al mismo y que ayudará a los participantes a mantener unas mejores relaciones sociales y también a conseguir una mejor gestión personal y familiar.
Resumiendo podríamos decir que partimos de un marco de modelos de gestión basados en personas donde la innovación, el emprendimiento, el trabajo en equipo, el conocimiento, el liderazgo y las relaciones de calidad son claves competitivas. Unos procesos que deben estar enmarcados en unos principios éticos y socialmente responsables. Unas personas que deben ser contempladas desde su integridad emocional y racional como elementos indispensables de la realidad humana. Un marco de actuación para la generación de capital social, sano, ético completivo que marque una diferencia que se trasmita a los mercados y a la sociedad en general en todos sus procesos comunicativos, tanto internos como externos.
¿Qué les parece este marco de actuación y de formación?
Ha salido un tren que tengo que conducir, sin escalas hasta abril y muy concurrido y tengo que decir que en estos momentos no sé si voy delante o voy detrás: un tren que se llama semestre académico. Este, y no otro, es el motivo de que me haya retrasado tanto para estar de nuevo aquí. Un retraso que me ha impedido empezar a poner negro sobre blanco uno de los temas que más me apasionan.
Al liderazgo llegué más a partir de la práctica que de la prédica y es un estilo de vida y de gestión que me apasiona. Y lo hice desde su puesta en práctica, de su desarrollo intuitivo, sensitivo, racional orientado a tareas y personas.
Me interesa, desde el punto de vista académico, cómo dotar de un sistema de dirección, viejo como la propia humanidad, a un grupo de personas que seguramente funcionan mejor con un o una guía o sin él o sin ella. Además, un sistema en el que el peso del liderazgo fluctúe entre unas personas y otras en momentos diferentes y que esa deriva sea propiciada desde la propia cultura del grupo. Un liderazgo con capital social, colaborativo,emocional y transformador que mejore las condiciones de vida de las personas y organizaciones, su competitividad y su bienestar. Un liderazgo que sirva a propósitos y personas. Un liderazgo que se viva, no que se ejecute.
Un liderazgo, además, entendido como proceso, como sistema, en el que se incluyen personas, organizaciones, equipos, situaciones, contingencias, contextos, políticas, culturas y objetivos, voluntades y egos. Un liderazgo complejo, ético, de servicio, emocionalmente inteligente, ya que considero que en todo liderazgo hay que manejar dos elementos, dos orientaciones, dos sistemas bien diferentes pero inseparables: la razón y la emoción, la orientación a la tarea y las personas, al cuerpo y al alma… y es que las dos hay que manejar.
Lo indicaban mejor que yo, hace ya algunos años, Blake y Mouton en su Grid Gerencial, y más recientemente autores como Damasio,LeDoux o el mismo Daniel Goleman: unión de razón y emoción en todos los procesos mentales. Una polaridad que sirve para marcar la necesidad y la realidad de que ambas lógicas, la razón y la emoción van unidas en todos los actos de los seres humanos y también en las organizaciones que componen.
Una polaridad que valga también para unir la cantidad de estilos de liderazgo que se han propuesto desde Likert hasta Reddino Boyatiz o tantos otros y que sirven para conceptualizarlo, pero quizás no tanto para desarrollarlo. Porque hay que entender el liderazgo, al líder, sea hombre o mujer, como una persona en desarrollo y ser líder, como decía Warren Bennis, hablando de su formación, es el proceso de convertirse en una persona íntegra.
Y en ello estamos, investigando sobre esta forma de dirección, de vida, preguntando a propios y extraños sobre el liderazgo para, de esa manera, poder mejorar la calidad y cantidad de los líderes que nos tienen que guiar en momentos tan complejos y contribuir así, en la medida de posible, a la competitividad de organizaciones y territorios, al desarrollo de personas íntegras y de entornos éticos. Andamos formando líderes. Pero…
¿Qué piensan ustedes, qué piensas tú sobre el liderazgo? ¿Merece la pena interesarse por él?
¿Y que tenga en cuenta el uso de las emociones?… ¿No es eso un poco blando?
Este es un comienzo, de ahí el saludo, o quizás debería decir mejor un reencuentro. Llevo tiempo publicando en la red, desde hace unos 8 años, y a este blog también lleva un tiempo abierto. Sin embargo, le he cambiado la apariencia, quitado algunos post que no venían al caso, retocarlo un poco y por presentarlo y presentarme de nuevo, porque su orientación ha cambiado, porque ahora es un espacio de transformación.
Como indica claramente el título, me llamo Rogelio Fernández Ortea y trabajo como profesor e investigador en la Universidad de Deusto, en su campus de San Sebastián, además de formador, consultor y conferenciante… un simple contador de historias como se decía antes. Historias que tienen que ver con personas, con organizaciones, con desarrollo sostenible, con competitividad social.
Me interesa especialmente, el liderazgo, la inteligencia emocional, el capital social y todo lo referente a ese espacio de intangibles que conforman la nueva competitividad, la innovación en su parte más integral y transformadora y que configuran los nuevos sistemas de gestión basados en personas. Estos contenidos, conceptos, constructos o áreas de conocimiento son a los que va a dedicarse este espacio, este blog.
Será un blog profesional, de autor, abierto al debate, al intercambio, trasferencia y generación de nuevo conocimiento y que se centrará en los temas arriba descritos, además, me temo, de alguna reflexión más personal ya que es una licencia que quiero concederme. También recogerá escritos de mi deriva doctoral sobre la Inteligencia Emocional y el ámbito organizativo, que en ello estoy, y me permitirá compartir algunas reflexiones sobre lo que vaya descubriendo. Acompañando a los post, intentaré subir totografías de trabajos originales de dos grandes artistas: Javier Echenique y Joseba Sánchez Zabaleta.
Además, el blog acompañará al lanzamiento de un posgrado en Deusto, el Curso de Especialización en Capital Social – CECS, en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas en Donostia, y que ya desde su conceptualización y lanzamiento está siendo todo un reto, pretendiendo aportar una nueva luz a la consecución del incremento de la competitividad, tanto personal como organizativa, toda una innovación en el management.
Y con eso les dejo por hoy. Pero solo por hoy ya que espero que sigamos coincidiendo y compartiendo en este espacio de transformación.