puede pasar de todo

En esta vida puede pasar de todo… incluso cosas buenas…

Joseba Sánchez Zabaleta

Joseba Sánchez Zabaleta

Lo escribí en Marbella hace ya un tiempo, y hace ya un tiempo que superé la frustración y el dolor que subyace a este escrito y anímicamente estoy en un gran momento. Sin embargo, permítanme el atrevimiento, por el sentimiento con el que fue escrito, quería compartirlo con todos ustedes. En un principio fue una epístola… ahora ya no tiene destinatario. Gracias por escuchar, gracias por estar ahí, pero una cosa… no dejen escapar ese último momento… Recuerden esto que les digo cuando terminen de leerlo…

Una de las cosas de las que me he dado cuenta este año (tarde ¿verdad?) es que nos puede suceder cualquiera de esas cosas de las que se habla sobre la vida: que dos personas se separen después de 35 años de amistad; que una amistad de 30 años se termine sin mediar prácticamente palabra, solo por una charla mal llevada; que te traicionen o que traiciones; que  haya personas que no te respondan cuando lo necesites, que no respondas a al amigo que lo necesita; que tus padres no sean lo que tú esperabas,  que no seas tú el hijo que ellos querían; que entre tu círculo más cercano haya sinvergüenzas, bandidos y piratas o que tú seas considerado como tal por tus amigos o cercanos; que tengas dinero y que no lo tengas; que dejes dinero y no te lo devuelvan o que no devuelvas el dinero que te han prestado; que te falle tu familia, que tú les falles o que protagonices la parábola del hijo pródigo; que todos los para siempre, jamás, toda la vida, nunca y significados por el estilo caigan uno tras otro…  en definitiva, queridos amigos, que todo es posible en esta vida y que además no hay tiempo, es decir, que los años cumplidos no te eximen de esta realidad.

Joseba Sánchez Zabaleta

Joseba Sánchez Zabaleta

Conforme te escribo esto, me parece hasta un poco pueril afirmar lo que he dicho por, quizás, su evidencia, pero lo que no me había pasado hasta ahora es sentirlo tan profundamente, vivirlo, experimentarlo casi físicamente y saber que, además, todo esto lo debemos vivir solos, lo debo vivir solo que es como he decidido vivir la vida, o la vida ha decidido que así la viva, no sé cuál es la proposición correcta. Lo que sí sé en este momento vital es que cada vez me acerco más a la soledad vital en la que moriré, en la que moriremos casi todos, sin prisa, sin ganas, pero que llegará. Quizás, como decía Faciolince citando, creo recordar, a Borges, “empiezo a ser el olvido que seremos”.  Nunca había sentido tan dentro esto que les cuento, el que todo puede pasar, en que la vida es esto, un cúmulo de circunstancias variables, que no nos vamos a salvar de casi ninguna de ellas y que cada una nos irá acercando más a la soledad final, a la soledad del último viaje. Además, lo he visto en mi casa, en las carnes de mis padres y ahora en mis hermanos y a todos ellos les he visto llevar esta verdad con una estoicidad que siempre me ha sorprendido y que yo no estoy seguro de poder conseguir.

Joseba Sánchez Zabaleta

Joseba Sánchez Zabaleta

Me imagino que cuando lean esto, si es que algún día lo hacen, estarán pensando que mi parte “andaluza”, melodramática y exagerada ya está saliendo, y seguro que tienen razón, y también debo reconocer y que lo he hecho hace tiempo reconociendo que tengo una parte de emoticono de la gitana, que me crie con las coplas que le gustaban a una madre asturiana, anarquista y afrancesada por su estancia en el exilio por  la Guerra Civil y por nacer hija de principios del siglo pasado, sí… soy exagerado, depresivo, mayor y… no se me ocurre qué más “poner para quedar bien”, sabiendo que todo lo que pusiera iba a resultar insuficiente.

La vida es demasiado compleja amigos, pero he decidido vivirla, o seguir viviéndola que con mis 53 (ya casi 55) años parece que he llegado a ella antes de ayer. Sin embargo, he insisto, me ha sorprendido que no haya forma de vacunarte contra esas cosas que oíamos de chicos y que pensábamos, o por lo menos yo lo pensaba, que no iba a caer en ellas, que no me iban a pasar quizás por creerme más listo que nadie, pero quizás también, simplemente, porque estaba convencido que no iba a caer en ellas. La falta de empatía, no escuchar a los demás, dejar de lado a un amigo, estar colgado de los problemas de la familia, pero sobre todo perder la capacidad de hablar con las personas, de decir lo que pienso, de pelear como un jabato por una amistad… y no lo he hecho… no tengo ya fuerzas para hacer muchas cosas queridos amigos… no las tengo…

Joseba Sánchez Zabaleta

Joseba Sánchez Zabaleta

Así que con estas me ven, me veo. Con una visión nueva de la vida, más descarnada de lo que había tenido hasta ahora, con unas ganas de vivir como no había sentido hacía tiempo, siendo consciente de que soy un solitario después de haber pensado toda la vida que era un “hombre casado” (¡o permanentemente a la espera de ello, vamos!!), con una salud frágil y sin algunos amigos que pensaba que iban a ser eternos y sin ti… sobre todo sin ti.

¿Parece que estoy desanimado verdad? Pues curiosamente estoy como si empezase a vivir de nuevo, con ganas de comerme la vida a bocados, cada instante… curioso ¿verdad?… porque también me he dado cuenta de que en esta vida pude pasar de todo… inclusive lo bueno…

Con todo mi cariño,

Rogelio

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