¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia emocional?

herbolario 19-2Cuando me hacen una pregunta del estilo a esta: ¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia emocional?, mi respuesta inmediata es: Para vivir mejor. Para mejorar nuestro bienestar subjetivo, para mejorar nuestras relaciones y, en la medida de lo posible, minimizar el sufrimiento que como especie generamos.

Cuando me piden que además explique en breve tiempo, y desde mi punto de vista, lo que podemos entender como Inteligencia Emocional, considero se puede mostrar tratando cuatro aspectos del mismo: sus fundamentos, diferentes teorías existentes, algunas definiciones de la misma y por último su trascendencia, su futuro.

En cuanto a sus fundamentos, yo pienso que son tres: los avances neurocientíficos, la teoría de las Inteligencias Múltiples y la Psicología Positiva.

La década de los 90 ha sido la década de la revolución en cuanto a los estudios del cerebro y de la mente. La fuerte inversión hecha en investigación y propiciada por la presidencia de Bush en EEUU, junto con los avances la tecnología y la aplicación al estudio del cerebro humano en funcionamiento, han hecho posible que se promulgue lo que se considera un nuevo paradigma: la unión de razón y emoción en todos los procesos mentales. Por otro lado, Howard Gardner, publica a finales de los 80 su Teoría de las Inteligencias Múltiples, donde, además de sugerir que se puede entender como Inteligencia “la capacidad de resolver problemas cotidianos”, reivindica que existen siete tipos de inteligencia, entre las que se encuentran la Inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal. Dos tipos de saber que más adelante darán lugar al nuevo constructo llamado Inteligencia Emocional. Finalmente, los avances que se están dando en el ámbito de la Psicología Positiva, donde hay que destacar el liderazgo de Martin Seligman, y que se orientan hacia el estudio de la cordura, de las personas con una buena salud mental y bienestar subjetivo, permiten fundamentar el avance de estas nuevas ideas que se engloban en lo que entendemos por IE.

La IE, Inteligencia Emocional, se postula por primera vez por Jon D. Mayer y Peter Salovey a principios de los 90, proponiendo, en líneas básicas, que consistía en la identificación, uso, comprensión y regulación de las emociones propias y de los demás, generando un modelo que luego entendieron que era un modelo “puro”, “básico”, fundamentado exclusivamente en la gestión emocional. Sin embargo, no fue hasta mediados de esa misma década, cuando Daniel Goleman, proponiendo ya un modelo de los llamados “mixtos”, un modelo de competencias orientado al rendimiento profesional, hizo popular la IE a través principalmente de una frase: el 80% del éxito laboral depende de las Herbolario 8-2competencias emocionales. Por el mismo tiempo, Reuven Bar-On promulga su modelo que se orienta más a los rasgos de personalidad de una persona emocionalmente inteligente generando a su vez su instrumento de medición. Termino con Rafael Bisquerra, catedrático de la Universidad de Barcelona que ha volcado todo su conocimiento en la aplicación de estos principios a la Educación, contribuyendo en gran medida al desarrollo de competencias socio-emocionales en nuestro territorio y en todo el Estado. Resumiendo, modelos puros y modelos mixtos es lo que nos podemos encontrar como resumen de las teorías referentes a la IE y su aplicación tanto a nosotros mismos como a los demás.

Como ven, diferentes autores que, cómo no, generan diferentes definiciones de lo que para ellos es la Inteligencia Emocional. Dejo aquí algunas de ellas:

Mayer y Salovey: Capacidad de percibir y expresar emociones, de asimilar las emociones en el pensamiento, de comprender y razonar con las emociones y de regular las emociones en uno mismo y en los demás

Daniel Goleman: Capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos.

Reuven Bar-On: La Inteligencia Emocional es un conjunto de competencias, herramientas y comportamientos emocionales y sociales, que determinan cómo de bien percibimos, entendemos y controlamos nuestras emociones [y las de los demás].

Pablo Fernández-Berrocal: Percibir, comprender y regular las emociones propias y la de los demás.

Dejo aquí también, por considerando relevante, la definición que Bar-On hace de lo que él considera una persona emocionalmente inteligente:

La persona emocionalmente inteligente es aquella que:

  • conoce y comprende las emociones así como expresa sentimientos con eficacia;
  • entiende cómo las demás personas que le rodean se sienten y se relaciona bien con ellas;
  • gestiona y controla las emociones de manera efectiva con el fin de hacer frente a las demandas cotidianas, los problemas y la presión diaria;
  • sabe manejar los cambios, se adapta y soluciona problemas personales e interpersonales,
  • y es capaz de generar estados de ánimo positivos, auto-motivarse y comprometerse.

herbolario 12-2Tras estas, definiciones, la cuestión que recupero, y que considero es fundamental en este tipo de teorías, es: ¿para qué nos puede servir la IE? Y en esta ocasión contesto diciendo que para evitar nuestro sufrimiento. La vida genera contextos complicado en muchas ocasiones tanto por lo que tienen de realidad como por cómo los vivimos cada uno de nosotros. Ser inteligentes en cómo nos tratamos a nosotros mismo y en cómo tratamos a los demás, en cómo gestionamos nuestras relaciones conseguirá que podamos resolver con mayor éxito nuestros problemas cotidianos mejorando, de esa forma, nuestro bienestar subjetivo y social y minimizando, de alguna forma, el sufrimiento generado por nuestro sistema cultural.

No obstante, aquí no puede terminar la cosa, no se ha paralizado el estudio sobre cómo podemos vivir mejor. Una forma de trascender este constructo, de avanzar con rigor científico, está siendo el gran número de investigaciones que en los últimos años se están realizado sobre Mindfulness, sobre la necesidad de vivir el momento presente, de vivir el ahora y no de estar anclados en el tiempo psicológico del pasado y del futuro, que tenemos que entender, que no existen. Los estudios realizados en proyectos de investigación de las principales universidades mundiales están haciendo ver los beneficios de estas técnicas en la salud mental y física de los individuos que se sometieron a ellas. Y quiero detenerme aquí un momento porque cuando hablo de Mindfulness, incluyo en este término a todo tipo de meditación, sea estática o dinámica como pueden ser el Chi kung, Vipassana, Zen, Taichí, Yoga o cualquiera de las meditaciones provenientes de las religiones incluidas en lo que denominamos oración, y que se fundamenten, cómo no, en buenos maestros y que eviten todo tipo de fundamentalismos. Un camino este que recomiendo encarecidamente a todo ser humando y que se fundamenta, curiosamente, no tanto en la teoría sino en su práctica, en la experiencia individual y privada de cada uno.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Inteligencia Emocional? Permítanme que finalice como empecé: de vivir mejor, de mejorar nuestro bienestar subjetivo, de mejorar nuestras relaciones y, en la medida de lo posible, de minimizar el sufrimiento que como especie sentimos.

Ya como despedida quiero dejarles con una especie de mantra que me ha enseñado mi maestro de meditación, David Alvear y que me parece muy adecuado…

Herbolario 16-2

Ojalá que estemos seguros,

ojalá que estemos sanos,

ojalá que estemos tranquilos,

ojalá que nos vaya bien en la vida.

 

 

 

 

 

 

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