Ser humano, trascendencia y liderazgo

Joseba Sánchez Zabaleta

Joseba Sánchez Zabaleta

Siguiendo con la idea de plantear la necesidad de definir un liderazgo trascendente y espiritual, quiero tocar en este post la idea de trascendencia y qué implica para el ser humano y para ello seguiré al Dr. Ludwig Schmidt (2012), profesor de la Católica Andrés Bello.

Este doctor propone en su artículo El hombre como ser trascendente: una perspectiva judeocristiana la necesidad intrínseca a la persona humana de la búsqueda de su transcendencia, de dejar un legado debido precisamente al conocimiento de su finitud. El ser humano es un ser finito y más allá de la procreación, forma primaria de trascendencia en lo biológico, trata de dejar un legado sintiéndose protagonista de una historia, de su historia, pero con incidencia en su contexto de vida y en las personas con las que convive, con las personas que se relaciona. Como ejemplifica el profesor Schmidt (2012: 59) con el dicho “escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo”, trascendencia como forma de dejar huellas, de dejar una herencia en lo biológico, en la naturaleza, en lo cultural y en lo social.

Este sentido, “ir más allá” lleva también al ser humano a intentar mejorar su condición, a plantearse todo aquello que no sabe, que no comprende, aquello que va más allá de la propia experiencia. También lleva a ir más allá de la autoconciencia, de lo que se es, a ir más allá del yo, de su finitud para orientarse a lo que nos hace precisamente humanos, ser comprensivos, sensibles a los infortunios ajenos (DRAE). Esto generará el marco moral que trasciende lo que es para adentrarse en el espacio  del “deber ser”.

Sánchez Zabaleta

Sánchez Zabaleta

Por lo tanto, y dejando aquí esbozadas estas ideas, e intentando hacer la traslación  al tema que nos ocupa, el liderazgo, considero que podemos afirmar que las organizaciones y sus procesos son también entornos donde las personas, los y las trabajadoras buscan también la trascendencia, y no entenderlo así entorpecería las dinámicas organizativas, entorpecería el proceso de liderazgo. La persona que lidera debe contemplar toda la realidad del ser humano que es la base de tu trabajo, debe entender esta tendencia a la trascendencia y tomarla en cuenta para, a través de los valores, de las finalidades, de la visión compartida, capacitar y transformar a personas y entornos (Nicolás, 2013). Pero no solo debe contemplarlo en su relación con los demás, sino, y de forma primaria, contemplarlo en su relación consigo misma.

En una época posmoderna, en una Europa secularizada, donde las organizaciones se han convertido en las principales constructoras de comunidad, se plantea necesario que sean también centros donde se tomen en cuenta las necesidades naturales a la especie humana como la  trascendencia y la espiritualidad.

Les dejo con una idea sugerentepensar en organizaciones, en  personas que en su trabajo sean capaces de sentir que están dejando huella, que están traspasando la frontera mecánica del propio trabajo, que están transcendiendo sus tareas en aras de conseguir una finalidad superior, trascendente, transformadora, espiritual….

Referencias bibliográficas

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